Hoy hablamos de un libro de Agnes de Lestrade, una escritora de gran creatividad y sensibilidad que vive a orillas del Garona y que firma también libros como La hiladora de niebla y La máquina de fabricar besos.

Reseña y resumen – La gran fábrica de las palabras

Este es un álbum ilustrado que nos lleva a un país distópico donde la gente casi no habla; el país de la fábrica de las palabras.

Los habitantes de este país tan particular tienen que comprar las palabras y tragárselas para poder después pronunciarlas. Hay palabras que son muy caras y no se pueden decir muy a menudo. También pueden encontrar palabras en los contenedores de basura, de otras personas que las han tirado, pero suelen ser palabras de bajo valor.

Bruno, el protagonista de esta tierna historia, consigue cazar tres palabras, que encuentra libres, con su cazamariposas. “Cereza, polvo, silla”. Bruno no piensa malgastar estas palabras, las va a guardar para abrirle su corazón a alguien muy especial de quien esta enamorado, la pequeña Andrea. Los pensamientos sí que son libres en este país, afortunadamente, pero las palabras preciosas no están al alcance de todos los bolsillos. Únicamente los más ricos se las pueden permitir y Bruno no está entre ellos. Y, aunque le hubiese gustado decirle a Andrea “te quiero”, tendrá que conformarse con estas palabras.

Cuando Bruno va a buscar a Andrea para decirle sus palabras, Óscar, un niño muy rico que puede hablar tanto como quiera, se le adelanta y le dice a Andrea: “Te quiero con todo mi corazón, ¡Andrea mía!. Más adelante, lo sé, nosotros nos casaremos.”

A Bruno le invade la inseguridad porque sus palabras son escasas y mucho menos bonitas que las de Óscar. Pero piensa en todo el amor que siente y le dice sus palabras: “Cereza, polvo, silla”. Andrea, conmovida, le da un beso. Entonces, Bruno, le dice la única palabra que le queda, una que encontró en un contenedor de basura. Decide que es el momento de utilizarla: “más”.

Este es un libro precioso tanto en estética como en concepto. Son las propias emociones las que van guiando la historia, las que se van transmitiendo con cada mirada, sonrisa o lágrima, no se necesitan más palabras.

El segundo aspecto esencial de este libro es el poder de las palabras; la oportunidad que nos dan de expresar todo lo que tenemos en la cabeza. Esta historia nos da, de por sí, ganas de hablar, de todo o de nada, de lo que nos conmueve o queremos transmitir.

Finalmente, el tercer aspecto y el mensaje más claro del libro, es que el dinero no compra los sentimientos y contribuye muy poco a la felicidad. Lo realmente importante son las experiencias humanas y las conexiones que hacemos. Es un verdadero mensaje de esperanza.

Edad recomendada – La gran fábrica de las palabras

Este álbum ilustrado, lejos de su apariencia, es bastante metafórico, por lo que no aconsejaríamos leerlo a niños por debajo de la edad recomendada por la editorial (5-8 años). Y, aunque los niños o niñas ya tengan esa edad, creemos que tienen que tener una madurez bastante desarrollada para poder entenderlo. Aunque, como siempre, nuestra ayuda al guiarles en la lectura y hacerle las preguntas adecuadas será fundamental.

Nos encontramos, en este caso, con un libro de esos que es perfectamente apto para regalar a un adulto. Sobre todo si se trata de un adulto amante de las palabras y la literatura y el arte en general. Cualquier persona de estas características disfrutará, sin lugar a dudas, y se dejará envolver por la historia.